#Arbolitos un clásico que resurge en microcentro



“Cambio dólares, cambio. Pago más…” es la frase que vuelve a resonar con insistencia al recorrer las calles de Lavalle y Florida en el microcentro de la ciudad de Buenos Aires. Nada los detiene, ni el frío ni el calor, ni la lluvia ni el sol infernal de los días de enero. Se trata de los célebres “arbolitos” que ya se han convertido en parte de nuestro paisaje urbano y que resurgen en los momentos de crisis económicas del país.

La creciente devaluación del peso frente al dólar y medidas como el cepo cambiario y el reciente impuesto del 30 por ciento a la compra de la moneda norteamericana vuelve a impulsar la actividad de estos operadores de la city porteña; hombres y mujeres, argentinos y extranjeros, jóvenes y adultos mayores que, cada uno con su estilo, entonan con insistencia la misma canción.

Se encuentran ubicados en lugares cercanos a las casas de cambio oficiales para ofrecer la compra y venta de divisas y del “dólar blue”, paralelo o no oficial.  Son parte de un negocio que mueve miles de billetes diarios, por la desesperación de personas y empresas que acuden a ellos para sortear las restricciones impuestas por los gobiernos y el control de los entes reguladores del Estado.

En la jerga cotidiana, el origen del término arbolito alude al “color verde” de estos vendedores informales, producto de su tenencia de dólares, y al hecho de que se encuentran parados “decorativamente” en las aceras de la ciudad. Por su condición de irregular y por cuestiones de seguridad, el cambista extraoficial conduce al comprador hacia una “cueva”, es decir, una oficina informal en la que concretan las distintas transacciones. Estos lugares que operan en negro también pueden ser casas particulares, kioscos o bares dentro de alguna galería céntrica.

¿Una actividad de riesgo?

Lo paradójico de la cuestión es que si bien los arbolitos operan a luz del día y ante los ojos de las autoridades y la policía, no es una actividad legal. De allí que al comprar o vender a través de un arbolito no existe “garantía” sobre el origen y autenticidad de los billetes ofrecidos y, eventualmente, entregados.

Recientemente, algunas ONG como Defendamos Buenos Aires alertaron por el aumento de casos de estafas. Por ejemplo, hubo a quienes se les entregaron dólares falsos o fueron víctimas de “salideras”, es decir robos cometidos a la salida de las llamadas cuevas o cuando regresaban a sus domicilios.

Frente a esta situación, algunas recomendaciones difundidas son:

 

  • No comprar dólares en la calle.
  • Acercarse a un banco o casa de cambios reconocida.
  • No concurrir a efectuar la compra en soledad sino acompañados de un familiar o un amigo porque aún comprando dólares buenos, los motochorros están a la caza y a la pesca.
  • Evitar a los arbolitos de calles peatonales de Capital Federal y Provincia de Buenos Aires.

 

Es importante recordar que el Banco Central establece que:

“en todas las operaciones de cambio, canje y/o arbitraje que se cursen por el mercado libre de cambios (…) deberán intervenir entidades financieras o cambiarias autorizadas por el Banco Central de la República Argentina, debiéndose cumplir en todos los casos con las disposiciones que resulten aplicables a cada operación”. Además se deja sentado que se deben “cumplir con las normas sobre prevención del lavado de activos, del financiamiento del terrorismo y otras actividades ilícitas.”

El año recién está comenzando con un nuevo gobierno y medidas económicas que seguramente tardarán un tiempo en tener un impacto en la vida cotidiana y cuyos resultados se puedan evaluar. Sin embargo, es importante actuar reflexivamente y no tomar decisiones que puedan poner aún más en riesgo nuestro bolsillo y nuestra integridad.    

 

 

Autor: Luis Espeche