La Historia #AliadaDelArte



Mi campo es el artístico. No voy a hablar como historiadora porque de hecho no lo soy,  pero justamente por estos territorios la historia se acerca como aliada sumando al arte como testimonio o documento de época. La historia se encarga de recoger, poner en escena, revalorizar, visualizar acontecimientos a partir de los rastros que encuentra. A veces puede recoger desde la oralidad pero también lo hace con archivos documentales como muchas veces resultan ser las piezas de arte. Si atendemos el quehacer artístico en la ciudad en la que vivimos, es el caso del descubrimiento repentino de una fachada histórica de algún edificio público, nos convertimos un poco en historiadores. Recogemos como duda eso que nos llama la atención y en esa curiosidad repentina, en ese “descubrimiento” azaroso, escribimos lineas personales de la historia de nuestra ciudad.

Pero la Historia como Ciencia Social tiene a los historiadores, en su quehacer se topa con muchas otras disciplinas y aspirar al mayor grado de objetividad completando los hechos que le faltan. Situación imposible de cumplir porque cada época hace sus lecturas, toma posición, pone énfasis en sus necesidades históricas. Lo curioso es que se concibe a la Historia en términos de pasado.  En parte es cierto pero en parte no.

La Historia es un presente continuo o un suceder permanente que valida y da identidad.

Como estudiosa de la Historia del Cine Argentino, hace muchos años, cursando justamente una materia específica de cine, un docente nos dio como material teórico cuatro o cinco libros sobre la Historia del Cine de nuestro país. Uno, de las obras, reconstruía ese proceso a partir de fechas de estrenos y anécdotas de camarín emitiendo juicios de valor de uno u otro suceso. Aquí la Historia eran sólo fechas sin embargo esa obra es documento histórico aunque tome apenas una pequeña parte de aquello que configura la Historia del Cine Argentino. Pero a partir de estos datos que no parecen aportar demasiado puedo hacer un corte en un periodo y ver qué tipo de films se realizaron, qué géneros, qué temas. Puedo formular una hipótesis y dar mi aporte que luego puede recoger otro historiador. La Historia está hecha de ese pasado y de la lectura actual que nos permite entender por qué quizá ya no se filma de se modo y abordando tales temas. Qué hice: junté pasado y presente a través de mi lectura actual, de mis preguntas, mis inquietudes. Para qué: para leer hacia dónde va nuestro cine contemporáneo. Tres tiempos escondidos en un mismo hecho: un pasado del cine, un abordaje actual y una posible dirección. De la misma manera hay señuelos en la ciudad que remiten a lo histórico, a los sucesos que fueron relevantes pero luego quedaron como simples símbolos de piedra o esfinges al estilo egipcio. El centro de la ciudad, como toda urbe, concentra los edificios históricos más relevantes. Hoy nos vamos a detener en la Basílica Nuestra Señora de La Merced: Historia y religión nos sitúan en una época en que el Estado y la Iglesia compartían intereses comunes muy marcados. Juan de Garay en 1580 cedió el solar a la Orden de los Dominicos. En sus primeras épocas fue apenas una capilla de barro, se levantó y se construyó en varias etapas incluidas remodelaciones recientes. Desde los Padres Mercedarios hasta las Jesuitas hicieron de este templo una obra de arte con detalles realmente hermosos. Para destacar: la fachada definitiva del Arquitecto Juan Antonio Buschiazzo el gran proyectista de la Avenida de Mayo y muchas obras que embellecieron Buenos Aires.

Ubicada en la calle Reconquista, esquina Juan Domingo Perón, a dos cuadras de Plaza de Mayo y de la Catedral Metropolitana. Su primera construcción data de 1603.

En esta Basílica se casó el Libertador General José de San Martín con Remedios de Escalada en el año 1812. Funcionó como Hospital de sangre en las Invasiones Inglesas en 1806 y se bautizó una nieta de Napoleón Bonaparte. Coronada por Manuel Belgrano como Generala del Ejército Argentino. Sufrió un incendio en el año 1955 durante la presidencia de Juan Domingo Perón. Como vemos las referencias son valiosas porque parte de la Historia se inscribe en este espacio físico, emblema del arte de una época, fachada en la que confluyen o se cruzan las manos de varios artistas, próceres, ciudadanos. Por eso la Historia no es sólo pasado sino que ese “estar ahí” de la Basílica de la Merced, silenciosa entre tanto ruido urbano, se escucha el rumor de batallas, la curiosidad de una boda histórica, la posibilidad de imaginar una novela o la necesidad de seguir pensando por qué y para qué sigue en pie un monumento de tanta belleza. Se anclan los inicios de una Buenos Aires tocada arquitectónicamente por las manos de los primeros profesionales del país. El trabajo interpretativo es fundamental en el quehacer histórico porque las sociedades se representan a sí mismas en sus monumentos.

Somos eso que hacemos y hacemos la historia con hechos, con objetos y con memoria.

Hacemos cosas pero sobre todo hacemos Historia. Cada vez que camines por la ciudad pensá que cada obra de arte, edificio histórico o el nombre de una calle no son nada más ni nada menos que el pulso vital que nació mucho más antes que la primera fundación de Buenos Aires.

 


Sabías Qué?

El día del historiador celebra los sucesos más relevantes de la construcción de la Historia de nuestro país. La Revolución de Mayo de 1810 marca el inicio de nuestra Independencia y el registro de estos hechos abrieron el camino para instaurar una fecha especial de festejo. Deán Gregorio Funes fue el encargado de escribir un relato de lo sucedido en el Virreinato del Río de la Plata. 1 de julio de 1812 se elaboró un decreto que detallaba estos acontecimientos y en el año 2012 el Congreso de la Nación decidió reconocer el trabajo de todos los historiadores y de quienes aportan a la revalorización de nuestra Historia.  
 

 

Autor: Gabriela Oyola