Mamá quiero ser #Youtuber con Ale Marín.



“Un día descubro YouTube. Veía que la gente se grababa, era como es ahora Tik Tok, había muchos sketches moviendo la boca y cantando canciones. Me pareció re divertido y dije, ¿se puede hacer esto en Internet y que otra gente lo mire? Si yo los miro a ellos, alguien más me puede mirar a mí…”, recuerda Ale Marín, youtuber, quien de planear obras de teatro con su hermana frente a la cámara web de su computadora pasó a convertirse en directora de cine y a tener un canal con más de 140.000 suscriptores.

A medida que el acceso a Internet se generalizó, el sueño de volverse famoso o crear una carrera en las redes sociales se volvió algo accesible e incluso redituable. Actualmente, muchos jóvenes ya no buscan ser médicos, ingenieros o abogados: quieren ser youtubers.

Con un celular se pueden lograr muchas cosas, entre ellas, alcanzar el “éxito” que implica volverse viral. Para Ale Marín ser youtuber es un flash. “Hay gente del otro lado a la que le gusta verme la cara, escuchar mi voz. Me regalan cosas, es re lindo. Es medio como un sueño si te lo ponés a pensar, como un privilegio, una forma de vivir diferente a todo mi alrededor”.

Sin embargo, en YouTube no todo es color de rosas: los canjes y las visitas, a su vez, vienen acompañados de hate y complicaciones. “Se asimila el hate con un comentario negativo pero también son amenazas de muerte. Tenés que animarte a salir de tu casa después porque no sabés quién te lo está diciendo”.

El miedo al qué dirán también puede actuar como un impedimento para muchos aspirantes a convertirse en creadores de contenido. “Yo iba a la escuela y era como ‘jaja los videitos que hacés’. Había un hostigamiento. No se llamaba bullying, era como que te molestaban, no había un nombre. Yo miraba videos de otra gente que decía que le hacían bullying en Estados Unidos y dije: a mí me hacen esto”.

Sin embargo, Ale nunca paró. Como consejo a quienes quieren arrancar en YouTube, dice: “Hagan lo que quieran hacer, que no les importe el entorno. Traten de escucharse a ustedes, pero escucharse en serio. Les diría que si es su deseo ferviente que lo ejecuten”.

Escuchá “Mamá quiero ser youtuber” para conocer a Ale Marín detrás de la pantalla.

Autor: #EsUnMontón