#CupoLaboraltrans Un paso más hacia la igualdad



El pasado 24 de junio el Senado de la Nación aprobó el proyecto de inclusión laboral para la población trans, travesti y transgénero en la Administración Pública de nuestro país. La nueva ley, que fue aprobada con 55 votos a favor, uno en contra y seis abstenciones, garantiza que un mínimo de los cargos de personal en el Estado debe ser ocupado por integrantes de esa comunidad. Este hecho representa una conquista para las organizaciones sociales que desde hace mucho tiempo vienen luchando por los derechos de estas personas.

Un colectivo históricamente excluido

Históricamente, las personas trans no solamente fueron excluidas del mercado formal de empleo y del sistema escolar, sino que también fueron perseguidas institucionalmente. Durante la dictadura y aún en los primeros años de democracia fueron víctimas de las razzias policiales y la represión tan solo por su condición e identidad de género.


En la actualidad, según un informe elaborado por la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero de Argentina (ATTTA) y la Fundación Huésped, entre la población trans mayor de 18 años, 6 de cada 10 mujeres y 7 de cada 1 hombres abandonan la escuela en el nivel secundario a causa de la discriminación. Solo un 32,6% de las personas trans relevadas mayores de 18 años habían completado la escuela secundaria.
El informe también señala, en cuanto al mundo laboral, que el 90% de las mujeres trans subsiste ejerciendo el trabajo sexual. Como trabajadoras sexuales, viven sometidas a la violencia masculina, la cual muchas veces tiene consecuencias fatales. En este contexto de marginalidades, la esperanza de vida es de entre 35 y 41 años.

Otros aspectos de la ley

La nueva norma también busca generar cambios culturales sobre género y diversidad en el ámbito laboral, así como promover la contratación de personas trans por parte del sector privado, brindando facilidades y beneficios a sus empleadores.

Aspecto cultural: “Los organismos comprendidos en la presente ley deben promover acciones tendientes a la sensibilización con perspectiva de género y de diversidad sexual en los ámbitos laborales, con el fin de una efectiva integración de las personas travestis, transexuales y transgénero en los puestos de trabajo”.

Beneficios para el Empleador:

  • En lo que respecta al sector privado, las empresas que contraten personas travestis, transexuales y transgénero tendrán prioridad en las compras del Estado, además de beneficios fiscales.

 

  • La ley contempla que las “contribuciones patronales que se generan por la contratación de las personas beneficiarias de la presente ley podrán tomarse como pago a cuenta de impuestos nacionales” y ese beneficio se extiende a un año y a dos en el caso de las pequeñas empresas.

Emprendedurismo: Por último, la norma dispone que el Banco Nación tendrá líneas de crédito con tasa preferencial para el financiamiento de emprendimientos productivos, comerciales y/o de servicios, individuales o asociativos, destinados específicamente a este colectivo.

La identidad de género como perspectiva de nuevos derechos

En la nueva ley se entiende por “personas travestis, transexuales y transgénero a todas aquellas que se autoperciben con una identidad de género que no se corresponde con el sexo asignado al nacer”. Así, la distinción entre el “sexo” y el “género” es la base para pensar en nuevos colectivos, subjetividades, y por lo tanto, derechos.

Con esta diferencia fundamental se entiende que el sexo, comprendido como algo meramente biológico, no determina el género de una persona ni su identidad sexual. El género por el contrario, tendrá su referencia social y cultural y será esa la perspectiva a tener en cuenta para reconocer a las personas que se designan así mismas como varón, mujer o no binarios.

Esta forma de pensar la perspectiva de género, que hace no mucho tiempo circulaba solamente en los espacios académicos y de grupos activistas hoy en día es la mirada que atraviesa a las nuevas leyes que promueven los derechos de las poblaciones LGBT+. La misma nos permite pensar en cómo las representaciones culturales de una sociedad atraviesan el orden jurídico para ampliar o cerrar el reconocimiento de determinados colectivos.

Fotos by: Télam Digital

¿Hacia un horizonte más igualitario?

No faltan quienes cuestionan la idea de que exista un cupo, como un porcentaje determinado que obligatoriamente se debe cumplir para caminar hacia una sociedad más igualitaria. En cambio, afirman que es necesario que haya programas más integrales que tengan en cuenta otros aspectos de la exclusión, como el educativo, el comunitario y el empleo en el sector privado.

Sin embargo, que exista el cupo laboral trans no excluye que se puedan
desarrollar otras políticas más integrales. Al igual que con otras leyes
anteriormente sancionadas, como la de Matrimonio Igualitario y la Ley de Identidad de Género, la apuesta está en que la ley de Cupo Laboral Trans se convierta en el puntapié inicial para la apertura de nuevos programas y proyectos que promuevan la igualdad.

 

Autor: Luis Espeche