S.O.S #Colombia



Algo histórico y oscuro está sucediendo en Colombia a causa de un paro nacional, producto de la decisión del gobierno del presidente Iván Duque de imponer una reforma tributaria llamada, “Ley de Solidaridad Sostenible”. Tal determinación destapó una olla a presión que estalló por todo el territorio nacional, el pasado 28 de abril.

El gran rechazo provocado en la población, devino en masivas y violentas manifestaciones en las calles lo que llevó al gobierno, luego de unos días, a verse obligado a retirarla y relevar al ministro de Hacienda que la había impulsado. Sin embargo, la cosa no terminó allí.

A lo largo de los últimos días, las protestas en diferentes ciudades colombianas se tornaron cada vez más violentas y los enfrentamientos de los manifestantes con las fuerzas del orden público se intensificaron progresivamente, dejando víctimas fatales, heridos, desaparecidos e incluso se reportaron abusos sexuales a mujeres por parte de las autoridades.

La lista de fatalidades en lugar de cesar, se potencia día tras día. A raíz de ello, se dio alerta a los organismos internacionales de Derechos Humanos, como la ONU y la UE, quienes condenaron como “desproporcionado” el uso de fuerza. La postura del presidente Duque, de sacar y extremar el patrullaje del ejército en las calles para intentar recuperar el control, no dio resultado. En lugar de calmarse las aguas, las tensiones se acrecentaron de manera desmedida.

La herida de los colombianos y colombianas que se están manifestando en plena pandemia, es más profunda que la reforma que no se llevó a cabo. La trunca medida, solo fue la gota que rebalsó el vaso. El descontento social se viene acumulando hace tiempo, pero el contexto mundial sumado a estas decisiones gubernamentales, acrecentó el malestar e hizo que el pueblo ponga contra las cuerdas al gobierno nacional. Esta reforma, cuya pretensión era incluir un aumento impositivo sobre productos básicos y servicios públicos, hacía caer una vez más todo el peso de una supuesta recuperación económica sobre la clase trabajadora, para tapar el agujero económico existente en las arcas del Estado. Potenciado, a su vez, por el momento crítico en el cual se encuentra el país con relación al trabajo, dado que cuenta con más del 42% de la población en la pobreza, es decir, unos 20 millones de personas.

Pero eso no es todo, el pueblo colombiano exige que se retire un proyecto de reforma de salud al que consideran peligroso y excluyente para los menos pudientes, pronto a ser debatido en el Congreso. Y se suman demandas tales como: una renta básica de acuerdo a la canasta de alimentos; el cese de asesinatos a líderes sociales, la disminución del desplazamiento forzado de campesinos; así como también denuncias y reclamos de justicia ante el aumento de femicidios , por las 6400 muertes acontecidas en el gobierno del ex presidente Álvaro Uribe (los también llamados “falsos positivos”). Piden que se termine la fumigación con glifosato, el fracking, y llaman a anular la precarización laboral. Tampoco podemos olvidarnos del alto costo que tiene la educación superior en el país, que endeuda por muchos años a millones de jóvenes, quienes a cambio de la “oportunidad” de graduarse , terminan viviendo una pesadilla por los intereses abusivos en los créditos otorgados por el Estado. Estas son algunas de las múltiples razones por las cuales hoy Colombia sale a sus calles y dice basta.

Frente a esto, cabe resaltar el silencio, incluso podemos decir, bloqueo mediático frente a esta situación por parte de los medios hegemónicos del país, como son RCN y Caracol, que están limitando e impidiendo el derecho de los ciudadanos a informarse y no cumplen con el deber de los medios de comunicación que es informar. Para esos medios es más “cómodo” mostrar una telenovela y hacer como si nada estuviese pasando, porque bien sabemos que, desde siempre, se han codeado y coqueteado con los poderosos de turno.

Afortunadamente, hoy en día contamos con nuevas herramientas de comunicación: las redes sociales, las cuales están jugando un papel clave e importante para hacer visible todo este conflicto y nos posibilitan mostrar al mundo, en simultáneo, todo aquello que realmente está pasando en Colombia. En ellas se ven reflejadas las voces y las caras de los protagonistas que nos piden que, aunque no seamos de Colombia, corramos la voz y difundamos lo que les están haciendo.

En las redes se han hecho virales varios hashtags como: #Nosestanmatando #Colombianosestamatando #ColombiaSOS #ColombiaDDHH #Colombiaenalertaroja, entre otros. que dan una muestra tan cruda como verídica de lo que está viviendo Colombia.

Las marchas no cesan y son protagonizadas por jóvenes universitarios, sindicatos, movimientos sociales y ciudadanos; aquellos a los que el gobierno pretende “calmar”, los intérpretes de esta crisis social que están mostrando su descontento con un gobierno que no los identifica, furiosos y llenos de ira, cual dragones que echan fuego por la boca, en defensa de su Nación. Mientras tanto, Duque busca acercarse a ellos y aplacar su furia a través un diálogo pero, lamentablemente, con su postura lo único que genera es más violencia.

Una vez más Latinoamérica arde, grita, y nos duele. Hoy son las venas abiertas de Colombia las que siguen derramando sangre y no sabemos hasta cuándo.

(Fotos:@sebashoyosc)

Agradecemos la gentileza de Sebastián Hoyos, un joven fotógrafo callejero, oriundo de Colombia y estudiante de la carrera de Ciencias de la Comunicación Social en la UBA. Sebastián se encuentra, actualmente, residiendo en Sogamoso, Boyacá; y desde allí nos comparte su gran trabajo fotográfico sobre el difícil momento que está viviendo el querido pueblo colombiano. Te invitamos a que conozcas más de su arte en @sebashoyosc.

Autor: Julio Cesar Niveyro