Cómo #VolverADibujar



Sharon Borgstom define la acción de dibujar de una manera muy sencilla: “conseguir tinta, conseguir papel y unir ambas cosas”. Son nuestras manos las que ejecutan esa simple acción que luego nos trae un montón de beneficios: ayuda a que nos relajemos, mejora nuestra comunicación y nuestra concentración; al igual que cuando tocamos un instrumento, dibujar activa ambos hemisferios de nuestro cerebro y eso mejora nuestra actividad cerebral, desarrolla nuestra creatividad y ejercita nuestra memoria.

Sin embargo, por algún motivo, a una temprana edad dejamos de lado los crayones, las temperas y los lápices de colores. El dibujo se vuelve de pronto una actividad reservada para unos pocos. Sharon, autora, artista y coach, sostiene que dejamos de dibujar en la escuela: “porque siempre hay alguien que lo hace “mejor””. Y con ella coincide Gabriela Szejer, artista y tallerista: “Una vez que ingresan a primer grado, los chicos entienden, por un lado, que el dibujo es “mejor” cuanto más se parece a la realidad; y ahí empiezan a cohibirse y sobre todo empiezan a dibujar lo mismo que dibuja el docente en el pizarrón”.

Pensamos que no podemos hacerlo porque alguien lo hace mejor o simplemente nos limitamos a dejar de lado nuestro estilo propio para imitar lo que creemos que es correcto. Así nuestra relación con el dibujo se vuelve inexistente. Pero según Sharon, “el dibujo (como el canto, el baile) son actividades humanas naturales y que hacemos desde hace mucho tiempo. Dibujamos y dejamos marcas sobre las cuevas, incluso antes de inventar la agricultura”.

Entonces, si el dibujo, como tantas otras formas de expresión, es una parte tan enraizada en nuestra historia como seres humanos, ¿cómo hacemos para retomar ese hábito luego de tanto tiempo negándolo?

“Para revertir esto, o sea el cómo podemos hacer para recuperar ese hábito, lo ideal es empezar a dibujar. Así de simple. Dibujar algo todos los días para transformarlo en un hábito”, explica Gabriela. Así como la definición de Sharon sobre qué era dibujar era sencilla, la actividad en sí, también es sencilla. Solo hay que prometerse a uno mismo intentarlo un poquito todos los días. Eso sí, hay que tener cuidado de: “no ponerle presión al dibujo. Disfrutar de la línea y disfrutar del proceso. Lo esencial es disfrutar, es recuperar ese campo expresivo que había quedado amputado”, aconseja Sharon.

Algunas ideas para dibujar

Si deciden regresar a ese hábito tan saludable y energizante como es dibujar, les dejo algunas ideas para que empiecen:

  • Sharon:  Dibujar sin mirar la hoja. Dibujar sin levantar la punta. Dibujar lo que tenés en frente. Dibujar un objeto cotidiano. Dibujar algo que viste en tu día y te llamó la atención. Dibujar el contorno de tu mano y después convertirlo en algo más. Dibujar mientras hablás por teléfono — ahí siempre surgen cosas interesantes. Dibujar un autorretrato en 2 minutos, después en 1, después en 30 segundos.
  • Gabriela: Comprar un cuaderno de hojas lisas y dibujar las cosas que tengo adelante como pequeños o grandes modelos vivos. Dibujar al estilo de otro, o reinterpretar una pintura a nuestro estilo. Dibujar con la mano opuesta a la que usamos. Hacer manchas o garabatos en una hoja y tratar de encontrar algo reconocible. Dibujar con distintos materiales. Empezar a dibujar objetos que empiecen con la letra… cada día siguiendo el orden del abecedario.

Autor: Ma. Catalina Jimenez