El #CuerpoPerdido



“Como miembros de la sociedad humana, tal vez la tarea más difícil a la que nos encontramos sea la de tocarnos unos a otros, ya se trate de un tacto físico, moral, emocional o imaginario. Todo contacto es crisis. Como afirman los antropólogos, “todo tacto es un golpe modificado”. Cualquier forma de contacto entraña la dificultad de que viola un límite fijo, vulnera una categoría cerrada a la que no pertenecemos. Los antiguos griegos parecen haber sido aún más sensibles  que nosotros a tales transgresiones y a la importancia crucial de las fronteras, personales y extra-personales, como garantías del orden humano. Su sociedad desarrolló un complejo aparato cultural que incluía rituales como la súplica, la hospitalidad y el intercambio de presentes, y que los historiadores y antropólogos apenas si comienzan a comprender como mecanismos para definir y asegurar el límite de las cosas en el mundo habitable. La civilización es una función sin límites. (Anne Carson, 2007: 301)

El psicoanálisis, dice J-A Miller (2017) nos introduce en el terreno de la intimidad, es decir, se nutre de la vida privada, de la vida íntima. Incluso podría pensarse que no hay relación más íntima que la del analizante con el analista y esto la clínica lo demuestra. En sus cursos Miller desarrolla el concepto de “extimidad”, un neologismo creado por  Jacques Lacan  para referirse al objeto. Allí dice que lo más íntimo está en el exterior, como un cuerpo extraño: lo éxtimo es lo que está más próximo, lo más interior, sin dejar de ser exterior” (Miller, 2017: 13).Tomemos un ejemplo rápido:  Una paciente retoma su análisis luego de un breve lapso, cuando el consultorio era un lugar habitable, y observa con atención cada rincón hasta recostarse en el diván: ya  extrañaba este espacio, extrañaba el olor. La importancia del consultorio del analista radica en este punto en donde  el adentro y el afuera coinciden, el punto en que el consultorio es como  un nido mullido y la persona del analista quien contiene toda esa intimidad. El encanto de un lugar donde uno se siente como en su casa, liberado del mundo exterior (Miller, 2017: 15).

En un contexto de pandemia y de subjetividades arrasadas por la virtualidad,  el cuerpo del analista queda reducido a una imagen virtual o a una voz.  Es un cuerpo fragmentado, lejano e inalcanzable. “Después de todo la psicología no es otra cosa que la imagen confusa que tenemos de nuestro propio cuerpo” dice Lacan en su seminario 23.

Siguiendo a Deleuze podemos afirmar que todas las imágenes  poseen un momento virtual y un momento actual. Las imágenes virtuales reaccionan por sobre la actual. Hay un desplazamiento en la imagen, una superposición entre la virtualidad y la realidad de una imagen. En un contexto como el actual, todos los vínculos se reflejan a través de un espejo ¿no es esa acaso la función de la  pantalla del celular?  En tiempos de videollamadas y aislamiento físico uno debe elegir mirarse a sí mismo o mirar al otro. La clave es lo que está en el medio de la imagen, en esa dialéctica está el lenguaje, la representación de la imagen.

El cuerpo no tiene horarios, no conoce sus límites ¿Qué es lo que puede un cuerpo? se pregunta el filósofo Baruch Spinoza. Pero pues, ¿adivinen qué? no lo sabemos y eso habla de la singularidad de cada quien. Cada quien hace lo que puede con lo que tiene. Ya éramos testigos del  (des)encuentro con el otro y de la crisis de los lazos sociales, lo que el aislamiento pone de manifiesto es la desigualdad social y la profundización de cualquier sintomatología. 

Lo silenciado también hace cuerpo. Los cuerpos escondidos, desechables y a veces incluso abandonados en instituciones  como fábricas, manicomios, cárceles, cementerios y hospitales son aislados. El cuerpo es nuestra angustia puesta al desnudo ¿por qué suscita odio? se pregunta Jean-Luc Nancy (2003) mientras Luis Alberto Spinetta cantaba  Las almas repudian todo encierro.

Las subjetividades y los cuerpos contemporáneos se ven afectados por estas tecnologías de la virtualidad junto con esa idea de “inmortalidad” que produce el capitalismo que lleva al extremo el slogan de que todo es posible. Nancy (2006) dice al respecto que la no preparación para la muerte de la humanidad no es más que la muerte misma, su golpe y su injusticia. ¿Qué es esta vida propia que se trata de salvar? Esta propiedad no reside en nada propio del cuerpo, no se sitúa en ninguna parte. Es de público conocimiento el hecho de que se necesitan donaciones de plasma de personas que hayan superado el coronavirus y, siguiendo a Nancy, podemos pensar que la comunidad actúa  como cuerpo generando inmunidad. El yo es el extranjero del cuerpo. El cuerpo es un desapropiarse, no hay propiedad del cuerpo.

Ya éramos testigos del  (des)encuentro con el otro y de la crisis de los lazos sociales, lo que el aislamiento pone de manifiesto es la desigualdad social y la profundización de cualquier sintomatología.

Por otra parte, es notable el estado de melancolía global que estamos atravesando actualmente, melancolía del cuerpo, de la carne, del contacto. La melancolía es la prolongación del duelo, es decir, cuando éste se torna patológico como resultado de la pérdida de un objeto amado. Cuando esa muerte o pérdida es negada, se produce una identificación entre el yo y el objeto añorado, eso dice Sigmund Freud en su texto “duelo y melancolía” (amorrortu, Tomo XIV. 1917). Asumir una pérdida significa reconocer la deuda simbólica con el pasado.  El mundo ya no será como lo conocíamos y es  por eso es que se habla de “nueva normalidad”. Hay proyectos que se postergan o que nunca se realizarán, hay incertidumbre. Mientras tanto el tiempo sin tiempo sigue sucediendo, la inmediatez indica que hay que ser productivos y adaptar la vida cotidiana a la virtualidad, de ese modo el mundo de carne y hueso se desplaza al mundo de las pantallas permitiendo múltiples realidades posibles.

Leda Martyniuk Mat. N° 63757

Bibliografía:

  • Debord, Guy (1967) La sociedad del espectáculo. Ediciones Naufragio.
  • Carson, Anne(2007) Hombres en sus horas libres. Editorial Pre-textos
  • Freud Sigmund 1917. Duelo y Melancolía. Editorial Amorrortu, Tomo XIV.
  • Lacan Jacques (2005) Seminario 23. Editorial Paidos
  • Miller Jacques-Alain (2017) Extimidad. Los cursos psicoanaliticos de Jacques-Alain Miller. Editorial Paidos
  • Nancy Jean-Luc (2003) Corpus. Editorial Arena

Autor: Leda Martyniuk