#Madre nuestra que estás en la #tierra



Cada vez se hace más popular en todo el mundo rendir un agradecimiento hacia lo que consideramos nuestra madre y hogar en común: la tierra. La Pachamama es una palabra de origen quechua y aymara, “pacha” quiere decir universo, tierra y tiempo, mientras que “mama” es madre.

En la cosmovisión andina el mes de agosto es el comienzo de un ciclo, y una nueva oportunidad. Pasó el crudo invierno y comienza nuevamente la época de lluvias, se agradece se pide perdón y bendición por un año más de alimentos, de vida y salud, y se pide, asu vez, por el que vendrá.

El ritual

Si bien todo el mes es para rendir culto, el primero de agosto está dedicado para reunirse en comunidad, familia o amigos y llevar adelante el rito ancestral.En primer lugar y por lo general el 31 de julio a la noche se prenden un par de carbones y se los aviva con inciensos, se sahúma cada rincón del hogar para alejar los malos espíritus. Al día siguiente, cuando el sol está en su cumbre, se abre un pozo en la tierra. Se preparan comidas en abundancia, platos dulces y salados y se preparan bebidas.

Cuando empieza el rito sagrado y solemne, cada uno enciende un cigarrillo que representa su propia vida y se coloca alrededor de “la boca”, en las montañas de tierra extraídas del mismo pozo. Dependiendo de cómo se consume en cenizas el cigarrillo, se realiza una lectura personal de cómo se presentará el nuevo año o ciclo. Uno a uno, a veces en parejas realizan el ritual, cubiertos con un poncho regional . Se le da la mejor comida, mucho vino, hojas de coca y semillas de lo que se cosecha según la región. En silencio se agradece, se pide perdón y bendiciones. En ese preciso momento se produce una conexión particular entre el individuo y la Pachamama, en algunas ocasiones, a modo de plegaria y se culmina con una copla.

Luego, se almuerza en familia. La pacha ya está contenta y se culmina el rito.

“Pachamama..Pachamama Santa Tierra yo te entrego mi cansancio! en estos cerros helados y una ollita con tijtinchas, comida de pachamama. voy a pitar un cigarro por mi tropita de llamas, voy a rociar con alcohol la apacheta de las abras. soy de esta tierra señores! yo no soy extraterrestre..por mi majada de ovejas, por mi cabra cara i leche, por mi docena de guaguas, mis rastrojos y mis burros, yo te cuido Pachamama.

Fragmento de poema a la Pachamama de Fortunato Ramos.

La provincia de Jujuy, es el lugar de la Argentina donde más se celebra el rito de la Pachamama, y es por ley, la Capital Nacional de la Pachamama por lo cual, cada primero de agosto, es feriado. Como signo del respeto, de regionalismo y costumbre, en todo pueblo, barrio o ciudad se siente por las calles el aroma a inciensos y especias, promesas con las que se han sahumado las casas en honor a la Pachamama.

Hoy nos toca vivir el particular rito en una situación muy distópica. Algunos dicen: la pacha no castiga, muestra ejemplo y enseña. En los primeros meses de pandemia, hemos sido testigos de como en diferentes partes del mundo la naturaleza se reencontraba, las aguas volvían a ser cristalinas y los animales ganaban el espacio que alguna vez le arrebatamos. El equilibrio natural se volvía producir y nosotros desde nuestros hogares nos asombrábamos de cómo tan rápido, nuestra huella era borrada. La “pachita” nos enseña con el ejemplo y nos ha invitado a reflexionar sobre nuestra presencia en su hogar, nuestro hogar.

Así como en estos tiempos la naturaleza se reencuentra, más de uno también lo ha hecho, y ha descubierto cosas y aprendido otras que no sabía. Nos encontramos con nosotros mismos y con un mundo liderado por un humano egoísta que siempre ha estado ahí.

La Pachamama somos todos y cada uno de nosotros. Hoy nos toca cuidar y darle de comer a nuestra madre tierra, pero cuando nos toque estar en su lugar, y nos volvamos tierra, tendremos sed y tendremos hambre y será nuestro destino seguir alimentando a los animales y manteniendo el equilibrio que nos hace vida.

Para la comunidad andina, la Pachamama no solo es la tierra. Ella representa un pensamiento en el que se integra la naturaleza, las ideologías, la política, la filosofía y lo espiritual con un propósito comunitario que está por encima de lo individual.

Aquí comparto para seguir honrándola, estas acertadas palabras de Eduardo Galeano

Madre nuestra que estás en la tierra.

En los pueblos de los Andes, la madre tierra, la Pachamama, celebra hoy su fiesta grande.

Bailan y cantan sus hijos, en esta jornada inacabable, y van convidando a la tierra un bocado de cada uno de los manjares de maíz y un sorbito de cada uno de los tragos fuertes que les mojan la alegría.

Y al final, le piden perdón por tanto daño, tierra saqueada, tierra envenenada, y le suplican que no los castigue con terremotos, heladas, sequías, inundaciones y otras furias.

Ésta es la fe más antigua de las Américas.

Así saludan a la madre, en Chiapas, los mayas tojolabales:

Vos nos das frijoles, que bien sabrosos son con chile, con tortilla.

Maíz nos das, y buen café.

Madre querida, cuídanos bien, bien.

Y que jamás se nos ocurra venderte a vos.

Ella no habita el Cielo. Vive en las profundidades del mundo, y allí nos espera: la tierra que nos da de comer es la tierra que nos comerá.

Autor: Ismael Campos