#CorinaFiorillo cuando comencé a dirigir me di cuenta que era mi lugar



“Creo que el arte sin disfrute no vale la pena” dice Corina Fiorillo, quien gusta autodenominarse militante del disfrute. Directora teatral reconocida nacional e internacionalmente. La primera directora en ganar el Premio Ace de Oro que cuenta con una trayectoria tan amplia como rica, nos habla de sus comienzos, sus días en cuarentena y sus proyectos post pandemia.

Ni la cuarentena la para…

“Estoy trabajando en tratar de repensarnos y ver de qué manera podemos seguir haciendo, porque creo que va a ser un año muy difícil para el espectáculo y, especialmente, para el teatro.” C.F.

Al preguntarle cómo lleva su cuarentena, Corina lo primero que nos dice es que sigue trabajando sin embargo, nos cuenta que también aprovecha para conectar, estar con su perro, cocinar: “Trato de hacer todas esas cosas para las que durante el año no tendría tiempo, estaría corriendo de acá para allá”.

Para conocerla un poquito más nos remontamos a sus comienzos. Corina cuenta que el arte siempre estuvo presente en su vida, ya que proviene de una familia de artistas y eso marcó una gran diferencia: “Crecí escuchando historias de gente cuyas familias no los apoyaron en la elección de hacer algo relacionado con el arte, a mí todo lo contrario”.

La primera obra de teatro que leyó, le llegó como un regalo de su tía a los doce años. Estudió música, piano y violonchelo en un conservatorio durante toda su escolaridad primaria y secundaria, pero a la hora de elegir una carrera, antes de dedicarse a la dirección teatral, empezó Física.

¿Que sucedió en tu casa cuando dijiste que querías estudiar física?

– En mi casa, estudiar Ciencias Exactas era una rebelión, lo desconocido, no había nadie que hubiera estudiado eso. Me decían: “¿qué vas a hacer?, ¿de qué vas a vivir?”. Pero si querías ser artista, director, músico, era como: “Bueno, ya te las vas a arreglar”, cuenta entre risas. -Las Ciencias Exactas son como un juego, me apasionan, se me dan bien.

Hoy reflexiona que quizás, por considerarse “un bicho muy social” fue que regresó al mundo del arte, que había sido fundamental durante su vida escolar. Le gustaba mucho actuar, sin embargo nos confiesa: “cuando comencé a dirigir me di cuenta que era mi lugar”.

De su rutina de trabajo lo que más disfruta es ensayar e ir a ver sus funciones. Corina despliega su trabajo en los tres circuitos teatrales: independiente, oficial y comercial.

¿En cuál te sentís más cómoda?

-Yo vengo del teatro independiente pero me manejo muy cómoda en los tres. Cada circuito tiene sus pros y sus contras. A mí me encanta ver cómo es el lenguaje para llegar a cada público, eso me hace disfrutar. El pensar qué va a buscar alguien que paga una entrada de teatro comercial, o alguien que va a una sala independiente a la que para llegar, se tiene que tomar tres colectivos desde su casa.”

Una de las primeras obras que dirigió profesionalmente fue Tu Ternura Molotov. Estaba por reestrenarla con nuevo elenco en El Ópalo, su espacio teatral, cuando se decretó la cuarentena.

¿Por qué elegiste reestrenar esa obra?

-Le tengo mucho cariño a esa obra. Han pasado muchísimos años y creo que mantiene la vigencia del humor con reflexión.

En cuanto a los proyectos para cuando pase la pandemia, además de no perder las esperanzas de reponer Tu Ternura Molotov, Corina planea estrenar La fuerza del cariño en el Multiteatro y Como una perra en un descampado en el teatro El extranjero.

Actualmente, se encuentra revisando los formatos y tratando de crear algunos nuevos que se puedan transmitir en streaming; a su vez, junto a su compañera de La fuerza del cariño, Mercedes Funes, están trabajando en un proyecto que se llamará Video teatro.

Autor: Lucía Wainer