#LauraCórdoba: “El arte como una búsqueda constante”

Laura Córdoba por Carla Bonomini

Actualmente, Laura Córdoba trabaja en su taller haciendo collage, pintando, dibujando y dando clases, pero su camino en el arte comenzó de chica: “Fue algo que me atrajo desde que aprendí a agarrar un lápiz y descubrí que algo “salía” de él”. Sus padres le dieron el espacio, los materiales, la posibilidad de expresarse.

El arte se vive y se enseña con pasión y con entusiasmo. Se enseña con responsabilidad, tenés que estudiar e investigar mucho, experimentar y ser curiosx: capacitarte y tomar clases, formarte para aprender a compartir y transmitir eso que sabés.

Viendo a su padre dibujar, pintar, modelar arcilla su curiosidad creció y ya no hubo vuelta atrás. “Tengo un recuerdo muy grabado de cuando mi papá me prestó su lata de lápices Caran d’ache que había traído de un viaje y cuidaba mucho. Yo tenía 5 o 6 años y él me propuso dibujar, con los ojos cerrados, líneas sobre una hoja sin levantar el lápiz de la misma, después tenía que pintar en los espacios creados accidentalmente. Para mí era dibujar como lo hacía él, estaba fascinada. Cuando empecé primer grado perdí casi todos los lápices que él me confío, pero conservo uno con mucho cariño que me recuerda esta anécdota”.

Siendo una adolescente estudiar algo relacionado con el arte se volvió una posibilidad. Si bien creció viendo a su padre crear, fue recién cuando una profesora del secundario la llevó a un museo y conoció al artista Nicolás Menza. En ese momento descubrió que quizás, se podía dedicar al arte: “fue ahí donde conocí la obra del artista Nicolás Menza, que de su charla con estudiantes inquietos entre los que me incluyo, me dejó esta reflexión: ninguna carrera nos garantiza seguridad económica, estudiar aquello que nos guste y entusiasme es siempre la mejor opción. Si el panorama a futuro es incierto ¿te imaginás tener que enfrentarlo habiendo estudiado algo que no querías, solo por atender un mandato familiar o social que basan el éxito de tal o cual carrera en función de la supuesta utilidad o rédito económico?”.

El profesorado de Artes Visuales en la Escuela de Arte de Luján fue su primer acercamiento al arte desde lo académico, sin embargo lo que más la marcó fue su pasó por el taller de Nicolás Menza. “En el 2010 gané una beca para estudiar durante un año en su EspacioTaller (Microcentro, Capital Federal) y después seguí yendo varios años más por mi cuenta. En su espacio entendí la importancia del oficio y del trabajo en el taller, del arte como una búsqueda constante, para descubrir el mundo que nos rodea y para conocernos a nosotros mismos a través del ejercicio. También confirmé, junto a él y mis compañerxs de taller, que es imposible separar el arte de la vida. De todos modos, creo que la formación de un artista no termina nunca, es un proceso de búsqueda y aprendizaje constante”.

Retrato sobre postal – Dibujo

—Ahora sos vos la que enseña, ¿cómo se enseña el arte?

Dándolo todo. Para enseñar, en mi opinión, tenés que poder darle todo a quienes estén en tu aula o taller aprendiendo con vos. Estudiantes, discípulxs, alumnxs, colegas, entusiastas, hacedorxs, curiosxs, a veces te eligen, como pasa en los talleres o seminarios, otras “les tocás en suerte” como puede suceder en una Escuela o Institución. No quisiera generalizar ni presentar una fórmula mágica, te hablo desde mi experiencia hasta ahora: ya sea Artes Visuales o Matemática, se enseña ante todo con generosidad, no te podés guardar nada. Tampoco podés imponer tu verdad o creerte dueñx de un conocimiento acabado, te podés confundir, podés no saber cosas, podés cambiar. El arte se vive y se enseña con pasión y con entusiasmo. Se enseña con responsabilidad, tenés que estudiar e investigar mucho, experimentar y ser curiosx: capacitarte y tomar clases, formarte para aprender a compartir y transmitir eso que sabés. Escuchando y observando, estando atentxs a las necesidades y sensibilidades de nuestrxs alumnxs, respetando y valorando su voz, facilitando su expresión. No creo que la enseñanza sea una actividad elegida por todxs lxs artistas y no me parece mal, hay muchxs que solo producen sus obras. Pero si alguien se dedica a la enseñanza del arte me parece fundamental que siga en paralelo creando e investigando artísticamente. En mi caso me apasiona tanto dar clases como ser alumna y producir mi obra, está todo muy relacionado.

Con el tiempo empecé a sentir que, para mí, retratar mujeres es también algo político, una forma de militancia desde mi obra, otra forma de hablar a través de ellas, de poder ocupar y habitar otros espacios”.

A la hora de crear, Laura comienza sin saber dónde va a terminar. Muchas veces el punto de partida son los materiales: recortes o papeles, lápices, carbonillas o tintas. “Soy muy curiosa e inquieta y voy probando trabajar con cosas diferentes, mezclar varias en un mismo ejercicio. A la vez me gusta profundizar y sacarle el máximo provecho a los materiales que me hacen sentir a gusto. Depende el ánimo de cada día hay veces que me siento más cómoda cortando y pegando papeles, otras solamente puedo garabatear con biromes o estilográficas en un cuadernito”.

Mesa de trabajo- Foto: Carla Bonomini

La búsqueda y la experimentación es parte del proceso, pero en la inspiración no cree tanto: “No suelo buscar inspiración, siempre me sonó a algo otorgado divina o mágicamente, como si no dependiera de mí. Existe y no la niego, cuando me sucede la disfruto, pero me motiva más trabajar y disfruto haciéndolo, aunque el resultado final quede en el cajón íntimo de ‘los procesos’.”

Uno de los temas que la mueven a crear es la figura humana, particularmente la femenina:“es lo que más me interesa trabajar, al principio la tomaba como una excusa para poner manos a la obra y explorar materiales, luego vi en el hecho de hacer retratos una forma de conocerme como persona y construirme como tal. Con el tiempo empecé a sentir que, para mí, retratar mujeres es también algo político, una forma de militancia desde mi obra, otra forma de hablar a través de ellas, de poder ocupar y habitar otros espacios”.

—Te dedicas a la pintura, el dibujo y el collage ¿Por qué esos tres?

El collage, el dibujo y la pintura son las disciplinas con las que más logré identificarme, expresar mi identidad. Creo que están más vinculados con mi temperamento, cuando trabajo siento que las manos van demasiado lentas en relación a lo que procesa mi cabeza y necesito verlo plasmado rápidamente sobre la hoja o superficie elegida y estas disciplinas me lo permiten fácilmente. Cuando estudiaba también hice grabado, escultura y fotografía, llevan otros procesos previos hasta obtener la imagen final, molde, negativo o matriz mediante por ejemplo. Pero fue algo que descubrí con los años y en el hacer: no los elegí, simplemente no pude dejarlos.

Entre la hierba – collage

¿Cuál es tu relación con los libros?

Durante mi niñez y adolescencia leía muchísimo, en la casa de mis padres y mis tíos más cercanos siempre hubo muchos libros. Con el paso de los años me empecé a dedicar más seriamente a estudiar arte y las lecturas se orientaron a lo académico y técnico, actualmente disfruto muchísimo leyendo novelas gráficas. El libro tiene un lugar importantísimo en mi vida a nivel creativo y simbólico, pero también a nivel material: hace diez años unos vecinos tiraron a la basura un montón de libros viejos, un poco dañados y los recuperé para hacer dibujos con biromes sobre ellos. Después para recortar frases que incluyo hasta el día de hoy en mis collages. No dibujo o recorto cada libro que llega a mis manos, evalúo si es dificil de volver a conseguir o comprar, si no me sirve más para otra cosa, cuánto material me va a proveer (es decir, no recortaría un libro solo por una pequeña frase o imagen), pero siempre me gustó que mis libros tengan huellas de mi vínculo con ellos, un testimonio de mi lectura, subrayados en lápiz, notas etc. Con el tiempo me di cuenta que algunos libros tenían un destino oscuro en un altillo lleno de humedad y que era mejor resignificarlos, utilizarlos para crear una nueva obra es otra forma de ponerlos en valor.

¿Qué consejo le darías a alguien que nunca se animó a pintar, dibujar o a hacer un collage?

Que no se priven de algo tan lindo como intentarlo. Que no tengan miedo, no hay ningún riesgo, nada puede salir mal. Se aprende y se mejora con paciencia, tiempo y constancia. Que arranquen sin presiones ni pretensiones, y que se permitan conocer estas formas de expresarse, de conocer nuevos mundos y de construirlos.

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Autor: Ma. Catalina Jimenez