El qué, el cómo y el para quién de los #AlimentosSinTACC, por Diego Sívori



La industria alimentaria avanza y ofrece mayor cantidad y diversidad de productos. Entre ellos, podemos encontrar  sectores cada ves mas amplios de productos “sin TACC”. Actualmente, existe una gran variedad de ellos y frente a éstos es común que nos preguntemos si son más saludables o si convienen incluirlos en nuestra alimentación diaria. Para resolver estos interrogantes, es importante primero definirlos.

 

 Los alimentos sin T.A.C.C.   son aquellos que no tienen ninguno de estos 4 tipos de cereales: trigo, avena, cebada y centeno.

 

Si bien existen grupos de alimentos que naturalmente no contienen TACC como los alimentos frescos: frutas y verduras, carnes (vaca, pescado, pollo, cerdo) y huevos; la industria alimentaria suele rotular como “sin TACC” a los siguientes productos:

  • Productos modificados que en su receta clásica llevan ingredientes como la harina de trigo: pan, galletitas, pastas; y ésta es reemplazada por otras como harina de maíz, arroz o mandioca.
  • Productos industriales que no contienen TACC pero que además la industria asegura que en su producción no se “contaminaron” con dichos cereales. Esta declaración suele muy útil para personas con una enfermedad llamada celiaquía, ya que pequeñitas cantidades de TACC repercuten negativamente en su salud.
  • Productos industriales modificados que habitualmente contienen aditivos a base de trigo o alguno de los otros 3 cereales y que la industria los reemplaza.

¿Para quienes están destinados estos productos?

Principalmente para pacientes que tienen celiaquía. Esta enfermedad en la cual quien la padece tiene su sistema de defensas alterado; hace que pequeñas cantidades de TACC tengan un impacto negativo en su salud. La celiaquía puede dar o no señales, haciendo que a veces el diagnóstico a tiempo sea más dificultoso. Los síntomas clásicos son diarreas, intolerancias en el tubo digestivo, hinchazón de la panza, mal aprovechamiento de los nutrientes. Otras señales más inespecíficas son el dolor de cabeza, problemas en los huesos, falta de hierro en la sangre.

También existen otras enfermedades donde las personas se ven beneficiadas al excluir el trigo. Por ejemplo: alergias alimentarias o una enfermedad de la que se está hablando hace poco que es la intolerancia al gluten no celíaca. Actualmente el diagnóstico de esta última es por descarte; es decir se adjudica a personas con síntomas luego de ingerir trigo, pero con estudios médicos negativos para celiaquía o alergia.

De todos modos, los productos sin TACC”  pueden ser consumidos por personas que no presenten las enfermedades mencionadas anteriormente, sin embargo al utilizar ingredientes no convencionales suelen tener un costo económico más alto; igualmente es  válido destacar el acompañamiento de la industria alimentaria ya que cada vez hay mas  y mejores opciones “sin TACC”,  accesibles a todos.  

                      

Autor: Diego Sívori