Baenred a al teatro #LaSensación, jazz y danza en concierto



Un piano, un contrabajo, un saxo y dos bailarines que provocan un diálogo con el cuerpo y los sonidos. O esa música que toma el aire de la escena, se mezcla con la respiración, es respiración evocando al jazz. Sólo hay que estar allí para entender, porque vivir es inexpresable. Aquí sólo vas a leer, apenas, un soplido de lo que sucede con el arte.

No existen divisiones cuando los pájaros vuelan. No es posible ver el mundo separado a través de los ojos de las aves. Desplazan su cuerpo sobre un mundo que unen a medida que vuelan, los paisajes se repliegan unos sobre otros con colores, aromas, formando figuras con el vapor de la respiración, habilitando historias que se cuentan y se desarman en segundos, pero transformando, siempre transformando, evocando sueños posibles.
Cuando los pájaros vuelan algo sucede con el arte o porque el arte sucede, entonces, los pájaros vuelan. Cómo saberlo. Pero aquello que dejan sobre la superficie es tan hondo, que basta con dejar de entender para comenzar a hacer experiencia, lo que equivale a sentir.
La danza es algo que ocurre en el espacio y en el cuerpo, y cuando hace visible un diálogo con el mundo, el mundo danzando a medida que un bailarín corre a la par de ese mundo, quien ve se dispone a bailar. No existe separación entre la danza y la vida cotidiana, porque danzar no es otra cosa que hacer visible una energía que nos impulsa a vivir.
Todo empuja hacia afuera, pero viene de dentro, de ese silencio que late desde el comienzo de la vida. Una música, cierto ritmo, un lenguaje que se hace en el interior. Estamos hechos para bailar, para seguir un ritmo único, en un mundo que tiene música, que suena al ras del suelo, que nos hace caminar buscando algo precioso, incesantemente.
La danza es tan vieja como el mundo, dicen, es esa destreza plástica del hombre recorriendo un paisaje interminable, paisaje que viene de dentro y de afuera. Un paisaje que se aprende a pintar desde sí, de todo lo que se tiene alrededor, paisaje cultural, paisaje poético: paisaje mundano.
Danza también la música, las musas, entre los dedos de un pianista, con la fuerza del cuerpo que abraza un contrabajo y con esa voz visceral que sopla en cada nota, que hace viento venido vaya a saber de qué latitudes. Un saxo que se vuelve jazz, música originaria, afroamericana, de tambores lejanos que se hicieron viento de tanto golpear. En esa mezcla de cuerpo y sonido algo se desarma y todo se vuelve liviano, pasa un pájaro entre los cuerpos y como adivinando el paisaje, Joan Miro, se pliega con su obra Pájaros en el espacio, una línea de puntos señalando que se puede volar, en un fondo de paisaje urbano y de parques, entre árboles. Son los pájaros de la pintura que asoman y dibujan o son dibujados, una vez más, poéticamente, con la danza y los sonidos. Una escena amorosa de cuerpos creando un lenguaje físico que sólo el arte puede crear. Se trata de sensaciones, de sentir, de suceder.

 

LA SENSACIÓN

¡ÚNICAS 4 FUNCIONES!

TEATRO PICADERO: Pasaje Santos Discépolo 1857

MIÉRCOLES DE AGOSTO 20 HS.

ENTRADAS $ 600 POR PLATEANET

www.plateanet.com.ar

 

FICHA TÉCNICA

Bailarines: Romina Pedroli/ Gustavo Lesgart

Músicos: Piano: Hernán Jacinto/ Saxo: Ramiro Flores/ Contrabajo: Flavio Romero

Coreografía: Romina Pedroli/ Gustavo Lesgart/ Mariana Blutrach

Música Original: Hernán Jacinto/ Ramiro Flores

Concepto estético: Daniel Böhm

Escenografía y diseño de luces: Santiago Badillo

Vestuario: Laura Copertino

Idea y dirección: Mariana Blutrach

Producción: Roberto Kohen

Producción ejecutiva: Mariana Blutrach

Prensa: Varas Otero

Fotos: Tute Delacroix

Diseño Gráfico: Diego Heras

 
 

 

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