#FelicitasOLasNiñasMudas: cuando el teatro se vuelve luz



El teatro es materia viva que respira y en esa respiración hace mover los cuerpos, la voz, los objetos. El teatro sopla y todo se enciende en ese espacio o ese desierto que se vuelve mar, tierra, cielo o infierno. El teatro recoge más que la historia de lo humano, el teatro recoge lo humano, humaniza la mirada pero no puede prescindir de los ojos que toman vida en el rostro de un actor.

El teatro crea un lenguaje, pero la lengua, la boca, su densidad física, en ese rostro poetizado, canta una historia, expresa una dramaturgia cultivada por un creador que es histórico: el dramaturgo. Vemos con los ojos de ese creador y hablamos con su misma lengua cuando la voz en la escena se hace física, nos sumerge en la oscuridad y nos recorta en una luz que rebota en la historia personal de cada espectador y en la historia común que nos une, silenciosamente, en una aparente oscuridad.

Felicitas o las niñas mudas nos hunde en una oscuridad imprescindible que da a ver, entre tules, telas como brumas, el dibujo de la mujer en su experiencia plena de amar. Porque amar es eso, dar a ver, dar luz. Felicitas se detiene en una noche de 1872 y suspende el tiempo de su muerte, trágica, a destiempo, impuesta, para recorrer como en los sueños, imágenes que se pliegan unas sobre otras, luchas profundas que sostuvo en el tiempo vivido. La obra crea perfiles en esta hermosa dimensión que es lo femenino como campo de exploración, porque Felicitas es muchas mujeres de varias generaciones que despliegan su mundo en cada uno de esos cortinados traslucidos, casi espejos, donde el cuerpo tiene valor. La valentía son estas preguntas que están en el fondo de lo femenino y la puesta abre ventanas por donde asoman muchos rostros de mujeres históricas.

La luz es concreta, se pega al cuerpo, traspasa los diversos escenarios sociales para situar la pregunta aún hoy. Pregunta por el fundamento de lo femenino, su desarrollo, la expansión, las acciones vivas que dan a estos procesos un lugar concreto en la historia, en una comunidad, en un barrio. El cuerpo iluminado no por las ideas sino por la materialidad de la luz, por el calor del sol sobre mujeres reales, con sueños, con una búsqueda que iguala deseos. 

La luz del mediodía calienta las paredes de un espacio que se ha vuelto literario, dramático en un sentido poético, tiene un peso específico en la construcción de un mito que no devela lo trágico, lo deja en penumbras con apenas una mujer fantasmal que da vueltas por el bajo de la ciudad. Lo potente del mito es que no concluye sino que se desplaza de época en época y deja en las orillas nuevas preguntas cuando los temas no se agotan. Felicitas ha caminado por esas calles, ha sobrellevado la muerte de sus hijos, ha regenteado sus bienes, su herencia de viuda, la decisión de conquistar un amor en libertad, a conciencia, resistiendo frente a mujeres de su época que fueron apenas figuras débiles frente a sus deseos.

La puesta se asemeja a esas casas de pueblo con ventanas ahuecadas por donde se cuela la luz, una intimidad que teje costumbres, arraigada en una sociedad, con sus claros y sus grises, tonalidades que dejan contrastes, que empujan la luz hacia afuera. La luz se apoya plena sobre los objetos y arde en el cuerpo. Es que la luz no es esa apariencia que refleja, rebota sobre las cosas, en esta obra la luz y la voz son físicas, nacen de un rostro que se multiplica por décadas, que se vuelve pregunta hacia atrás y hacia adelante. Se trata de un rostro develado y esa luz que fuera del arte apenas sirve para iluminar, en Felicitas la luz es cuerpo y el cuerpo está en el centro, en el teatro y en la vida, porque el teatro es luz concreta que da humanidad a la historia humana.

Ficha técnico artística

Autoría: Adriana Tursi

Dirección: Laura D´Anna

Actúan: Silvina Muzzanti

Cantantes: Marcela Brito, Kanky Kozameh

Vestuario: Paula Molina

Diseño de espacio: Giorgio Zamboni

Diseño de luces: Giorgio Zamboni

Música original: Sergio Vainikoff

Banda de sonido: Sergio Vainikoff

Fotografía: Nahuel Lamoglia, Mariano Silvestrini

Diseño gráfico: Nahuel Lamoglia

Asesoramiento coreográfico: Julieta Tucci

Asistencia de dirección: Julieta Tucci

Producción: Domènica Producción Teatral

Puesta en escena: Laura D´Anna

Duración: 60 minutos
TEATRO PAN Y ARTE
Boedo 876 (mapa)
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Reservas: 112-286-7477
Web: http://www.panyarte.com.ar
Entrada: $ 300,00 – Sábado – 22:30 hs – Hasta el 24/08/2019 
 

 

 

Autor: Gabriela Oyola