#Invierno2019: Precios en alza, vacaciones en baja



El frío llegó a la ciudad y esta vez pareciera ser más difícil adaptarse a él. Algo nos dice que no se trata únicamente de una cuestión climática. La gente en situación de calle, los nuevos aumentos, las campañas electorales y sus nuevas promesas… Vivir en la ciudad es aprender a mantener la llama encendida de nuestros sueños mientras la luchamos en el día a día, en la oficina, la fábrica o la facu.

De pronto volvemos a hablar de vacaciones, una palabra que suena un tanto extraña en este contexto de poco humor social. Será que nuevamente habrá que divertirse, salir a pasear, ver algún espectáculo, o tal vez planificar un viaje familiar. Pero cuando hacemos los números, las cuentas nuevamente no cierran. Entonces caemos en el sin sabor de tener que pensar menos en lo que quisiéramos hacer para explotar más, mucho más, el espacio de lo que en verdad podemos hacer. 

Según un informe reciente de la Universidad de Avellaneda, estas vacaciones de invierno son un 67% más caras que las del año pasado. El detalle de los aumentos según el tipo de actividades que solemos realizar en vacaciones es el siguiente:

75% Espectáculos musicales
68% Cena en restaurante
61% Espectáculos teatrales
59% Entradas de cine
52% Videojuegos
50% Espectáculos deportivos

 

El estudio señala que con estos datos muy probablemente este año se produzca también una caída en la actividad del turismo interno, ya que, tomando índices del Ministerio de Producción, el costo medio de la canasta turística pasó de $33.864 (el 119% del salario medio) a valer $56.569 (145% de un salario medio). A su vez, remarca que en los últimos cuatro años, la canasta de bienes y servicios de las vacaciones de invierno aumentó un 292%.

 

¿Vacaciones gasoleras o las vacaciones ya no son lo que eran?

Como podemos ver, el aumento de los precios no se produce sobre actividades que realiza solo una minoría de gran poder adquisitivo, sino que se trata de formas de pasar el tiempo libre de la mayor parte de la población. Si vivir unas vacaciones gasoleras antes era quedarse en la ciudad y disfrutar de salidas urbanas, ahora eso también puede ser un lujo. Los límites parecieran haberse corrido.

En estos momentos de crisis, tal vez las verdaderas vacaciones gasoleras sean quedarse en casa mirando películas, concurrir a actividades gratuitas, disfrutar de las plazas o parques cuando el clima lo permite, o incluso visitar familiares o amigos que hace tiempo no vemos. Quizás sea también una oportunidad para encontrarse y relacionarnos desde otro lugar.

Los tiempos cambian, los rumbos económicos no siempre colaboran para ampliar las opciones de salidas, viajes y actividades, pero lo importante es no dejarnos avasallar por el desánimo y, con los recursos que tengamos, encontrar la forma de pasar lindos momentos, según el gusto de cada uno. Es lo mínimo que nos merecemos por lucharla cada día.

 

 

https://baenred.com/2019/07/14/surtidodesalidas-7/

 

 

 

 

 

Autor: Luis Espeche