#RosaBrillando, un paraíso cultivado por Marosa



ÎNo hay modo de decir cuando de lo que se trata es de ver, ni modo de ver cuando no se escucha lo que se dice. En una sala oscura, Rosa Brillando deja en penumbras el mundo para iluminar lo que resta con su poemario boscoso. En una sociedad homogeneizada el poeta da la luz, desempareja, desordena, hace ver los bultos, las rajaduras: no sólo las frutas sino las semillas de las frutas. Cuánto se le puede seguir pidiendo al arte?

Rosa Brillando es esa clase de obras que deja extasiado al espectador, llevándolo a recorrer cada poema con pasión, a revestirse de un lenguaje que es nuevo cuando el teatro se hace uno y lo devuelve hecho mariposa.

La poesía en el teatro y lo teatral en la poesía es un trabajo de artesanos y tanto la dirección como la actuación deben poder fundirse en un abrazo. Pero no siempre queda fundida de tal modo, dando luz lo dramático, sin despojarse de lo poético en su más profundo carácter. Rosa Brillando, convertida en “recicatriz“, de actriz, recitadora y de cicatriz o de marca sutil y profunda de la poesía en un universo que la obra recrea a modo de ensueño. No recita sino que vive en la escena. Todo vive, los objetos desenrollando pequeñas historias, las frutas su mágicas texturas y sabores, la sonrisa constante de esta selvática poeta uruguaya, que ha escrito con un cuerpo blando toda su literatura, del otro lado de nuestro río.

Es que las aguas han juntado la poesía con el teatro en un trabajo al que podríamos llamar, inventando una nueva palabra, “teapoético” y en en el que no es tan fácil desentrañar uno de otro. Es que en el río del arte, cuando el trabajo es de artesanos, las líneas no se ven pero sí las costuras, porque las costuras o los nudos son la marca o la cicatriz del nacimiento de cada género. Y en sutiles filigranas que se tejen desde un pequeño aparato que recrea bosque, jardines florales, se descubre Marosa.

Es que Marosa tiene alas de afuera hacia adentro y de adentro hacia el espectador, porque cada vez que Rosa brilla entre pequeños ramos salvajes, selváticos, extraños, la naturaleza se deja ver en ese lenguaje misterioso que es la poesía.

Naturaleza y lenguaje en un mismo ser que tiene alas de ave exótica y en cada tinte de color que Rosa desparrama entre luces y vidrios, en esa estética que busca lo sensible, exagerar los sentidos, que introduce al espectador en medio de un bosque a la luz de la luna, entre luciérnagas, las alas crecen en cada uno de nosotros y nos vamos  proyectando como una flor más en ese precioso juego de texturas, como un arte hecho por los magos, en la noche. 

Rosa brillando oscila entre el caleidoscopio y el embrujo de ese cuerpo frutal que presiente olores, que siente el amor. En ese saber disponer los objetos, en un escenario que se vuelve edén, los poemas de Marosa se hacen canción con una bella disposición de ese cuerpo nuevo que la convierte en Rosa brillando. Todo es esencia, presencia, color, todo nace de un cuerpo atravesado por lo floral. . Dónde se inicia lo teatral o dónde termina la poesía en Rosa Brillando, es que sucede, cuando el teatro queda en su oscuridad más poderosa, en ceremonia plena, que el teatro se da a ver y la poesía se escucha. 

Quiénes, dónde, cuánto y cuándo 

AutoríaMarosa di Giorgio
Sobre textos deMarosa di Giorgio
IntérpretesVanesa Maja
MúsicosGonzalo Gamallo
Música originalGonzalo Gamallo
Asistencia de direcciónGustavo Armando
Producción ejecutivaRocío Gómez Cantero
Dirección generalJuan Parodi

EL EXTRANJERO
Valentín Gómez 3378 (mapa)
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Reservas: 15-5342-5524
Web: http://www.elextranjeroteatro.com
Entrada: $ 400,00 / $ 350,00 / $ 300,00 / $ 250,00 – Domingo – 18:30 hs – Hasta el 28/07/2019 

Autor: Gabriela Oyola