#Escuelas: cuando lo privado y lo público se unen



Sueños que no son bajitos

Representaciones. Existe un imaginario cultural acerca de la representación de una escuela. Pero hablar de ella separándola de la cultura cotidiana es imposible. Quién puede pensar un aula sin el sonido de un celular. Si bien las fachadas de los colegios públicos se parecen a la primer escuela pública fundada en 1857, situada en la calle Reconquista 461, Escuela de Catedral al Norte José Manuel Estrada, no es raro encontrarnos con colegios cuya estética se confunde con una  empresa o un spa. Recuerdo series televisivas que sitúan a sus alumnos en colegios con bares incluidos. Y si estas representaciones son visibles en una serie es porque están a la vuelta de la esquina. Evidentemente la forma de pensar la escuela va de la mano de los cambios culturales que se enmarcan en una sociedad de la que es parte.

Realidades. Para gustos o disgustos estas escuelas existen y sus formas edilicias guardan relación con su ideología. Un modo de pensarse como escuela, entender la educación y el lugar que esos estudiantes van a ocupar en un futuro próximo. En nuestro siglo la imagen es todo o casi todo. Pienso en el atractivo que ejercen los shoppings como mega espacios diseñados para “encantar”. Pienso en el diseño de nuevas instituciones educativas de gestión privada y en la enorme diferencia con la forma edilicia de las tradicionales escuelas públicas o religiosas. Encantos y desencantos a la hora de elegir un colegio. Y pienso como una tercera vía en un jardín  laico y gratuito; pero de “ gestión  privada”.  Por qué privada. Porque comenzó a partir del sueño de un grupo de jóvenes quienes, de manera voluntaria e independiente, hace poco más de seis años, se propusieron crear en Retiro, en el Barrio Villa 31, el Jardín Maternal Sueños Bajitos. Una escuela que nace como una necesidad pública. A qué me refiero. El Estado debe pensar a la educación como un derecho de sus ciudadanos y en mayor o menor medida la escuela pública ha sido el resultado de una política educativa que pretendía ser inclusiva, mientras que la educación privada, apunta al desarrollo individual y su origen está ligado a intereses empresariales.  

Diferencias. La escuela privada se diferencia de la escuela pública por el pago de sus matriculas?. Cómo separar tanto las aguas si ambas instituciones comparten un escenario común: la sociedad. La escuela privada tiene una esfera pública porque su currícula debe estar alineada a las exigencias del Ministerio de Educación, responsable de unificar los contenidos con todas las escuelas del país. Entonces, más allá de la fachada de una escuela, quizá lo importante es pensar en cómo la escuela piensa a la sociedad en su conjunto. Para qué educa, cómo lo hace y cómo se piensa a sí misma como agente social. El Jardín Maternal Sueños Bajitos está fundado a partir de todas estas preguntas. Por qué. Porque a partir de una necesidad de un alumnado que tiene dificultades reales en trasladarse a la ciudad para escolarizarse, por falta de vacantes, recursos, inseguridad. Esta escuela nace desde los vecinos y con los vecinos. 

Aquí la idea de “educación privada” tiene otro sentido: fundar una escuela porque hay muchas situaciones que privan de esa posibilidad a muchos niños cuyos primeros años de escolarización son fundamentales. Lo privado surge de un derecho común que debe ser garantizado por el Estado: educación gratuita para todos los habitantes de la nación.

Pero en este caso, como en muchas otras cosas, los derechos se construyen con mucho esfuerzo. Sueños Bajitos es el resultado de un sueño gigante que puso en marcha el deseo y la necesidad de educar. Los mismos habitantes de la villa  donaron un predio en la manzana 104, sobre el cual se construyó el Jardín. Los socios de la Asociación Civil aportan una cuota mensual mas los aportes de diferentes empresas, entre las que se encuentra el Banco Ciudad. La Asociación, a su vez, recibe apoyo del Ministerio de Educación de la Ciudad a través de la Dirección General de Educación de Gestión Privada, quien acompaña el proyecto habiendo incorporado a Sueños Bajitos a la enseñanza oficial y subsidiando los salarios docentes. 

En este espacio tan poco imaginado por muchos de nosotros, que pasamos por la escuela casi sin darnos cuenta, lo público y lo privado se unen. La voluntad de pensar en una sociedad diferente, porque importa el futuro de un niño, que mañana será un adulto, hizo que las fronteras sean sólo una línea invisible.

 

 

 

 

Autor: Gabriela Oyola