#CuandoElArteNoCuestaNada



Toda crisis es una oportunidad. Cuántas veces se ha dicho esto!. Pero aunque seamos descreídos podemos afirmar que es cierto. Basta con sacudirnos de cierta quietud para avanzar y ganar esas pequeñas luchas diarias.

El arte siempre está en crisis y pienso que de esta lucha nunca debemos liberarnos. Es un campo extenso que ha sufrido grandes tironeos. A veces elevado a una cima inaccesible, sólo entendido como “alta cultura”  hasta rebajarlo y escuchar: y esto es arte?. Pero su crisis no es sólo una cuestión de conceptos: qué es arte qué no lo es. Su crisis tiene un cuerpo real y es el cuerpo del artista que sufre batallas que a veces gana y otras pierde. Pero

 el arte no son sólo sus artistas sino también su público.

A estas alturas de nuestra querida posmodernidad podemos afirmar que también el espectador es a la vez creador de las obras vistas. El arte nos atraviesa en cualquiera de sus formas, sólo hay que estar dispuesto, salir a buscar propuestas, disponer de unos cinco minutos para aplaudir a un violinista al costado de un andén del subte. Por arriba o por abajo siempre es posible sorprenderse. Sucede que  

el arte siempre está en crisis, en movimiento, en tensión, atento a las oportunidades.

El arte se sabe en crisis porque la crisis es su oportunidad, sin ella hubiese sido imposible allanar sus territorios. Qué hubiese sido de la Segunda Guerra sin un cine Neorrealista que pensó en cómo dar cierto alivio a la humanidad luego de semejante aberración.

La crisis económica que nuestro país atravesó en el año 2001 fue un momento de enorme reinvención en todos las esferas sociales: económica, política, cultural. Surgieron las ferias del trueque pero también los colectivos artísticos que no han parado de crecer. El arte siempre está en crisis y es lo mejor que le puede suceder. La crisis es su fundamento. Y sale ileso de sus batallas porque nunca falta un espectador.

Lo he visto muchas veces en las plazas, pequeñas salas de teatro con propuestas exquisitas, exhibiendo vestuario teatral, artesanías tan valoradas por una nueva corriente estética que piensa lo artesanal en términos artísticos. Porque ni siquiera el dinero es una excusa para corrernos de su camino. 

Transita todos los espacios: lo público y lo privado.

El dinero nunca fue ni será signo de calidad pese a su insistencia en ocupar el centro de la escena social.

Siempre habrá un espectador para una obra pensada por circuitos alternativos que luchan por este tipo de espectáculos como una opción genuina. El circo es un espectáculo que nació en la calle. Quiero decir: alternativo o independiente no es sinónimo de baja calidad.  Quizá este prejuicio aún tiene fuerza sólo que, cada vez menos.

A veces se cree que la elección de estos espectáculos tiene que ver con la imposibilidad de pagar pero,no sólo porque la necesidad tiene cara de hereje, se eligen propuestas alternativas; sino porque la necesidad tiene nuevas caras: un rostro más personal, de mayor riqueza humana que busca entrar en crisis con un mundo que sólo piensa que las crisis más importantes tienen origen en el dinero.

Sin embargo el arte tiene espaldas enormes y se gesta también con caminos alternativos.

La industria cultural crea la necesidad del consumo pero el arte crea necesidades espirituales, genuinas y necesarias

El arte en definitiva es la pregunta por el Ser y esto no tiene precio.

Autor: Gabriela Oyola