#HablemosDeLibros



Hablemos de libros. Pero no de alguno en particular, sino del libro como ese objeto al alcance de todos. El libro en papel para los románticos y viajeros, pero también el libro en soportes tecnológicos como los audio-libros, el libro en la tablet o por qué no en un celular. Recuerdo un viaje hacia un Festival de Poesía que se realiza todos los años en la ciudad de Rosario. Durante el camino mi acompañante me propuso escuchar el audio de un libro precioso. Eran poemas de César Vallejo. Debo reconocer que me resistí un poco, a pesar de mi manía por escribir sólo en computadora. Un audio-libro me resultaba incómodo. Tecnología-escritura-audio.

Sin embargo, luego de dos horas de trayecto, mi oído se había volcado entero en ese universo literario, cuyo punto de partida era un libro. Sí. Ese objeto que parece en desuso pero nada más lejano que esto. A veces creo que perdemos de vista nuestra actualidad, los modos reales de nuestras experiencias, deseamos algo que quizá ya no sucede de la misma manera. Es el caso de los libros. Pasé toda mi escuela primaria cargando una mochila con manuales de distintas materias. Cada una pesaba una tonelada. Pasaron los años y hoy no sólo todo entra en un libro, sino que Wikipedia es el sitio de mayor consulta en Internet. No voy a negar las limitaciones, acceder a la lectura de manera parcial no es el mejor camino, pero creo que a veces es una entrada hacia el mundo de los libros que quizá debamos aprovechar. Cómo despertar esa curiosidad por leer. Pero la propuesta es hacer un alto, para darle al libro un protagonismo distinto.

No son pocas las dificultades a la hora de publicar, un libro es un objeto caro, más allá de las ofertas de distintas editoriales independientes, no siempre resulta accesible. Al menos no para todos los que desean publicar. Sin embargo, la buena noticia es que el libro sigue vigente, los autores unen sus voluntades y surgen bellas editoriales artesanales que priorizan la voz del autor, la riqueza de sus temas, la calidad literaria. El trabajo se realiza codo a codo entre autor y editor, ambos son co-creadores de un universo que trae el autor, pero crece en esa combinación entre el contenido y las formas. El tamaño, los colores, un espacio que en el papel resulta ser el cuerpo del autor, un editor y los lectores.

En un principio fue la imprenta la que democratizó la escritura, pero hoy es Internet quien abre sus puertas al mundo de los libros, enciclopedias, acceso a bibliotecas virtuales, autores decididos a subir sus obras en formato on line. Por qué. Porque el libro sigue vivo. Cómo. En la voz de sus creadores y en la recepción de sus lectores. Un libro es todo eso.

Cuántas veces he visto pasajeros con sus e-books o con sus libros en papel marcados con colores.  Un apropiarse de esa obra como un objeto precioso que viaja por toda la ciudad. Tengo libros en mi notebook, anillados por falta de ejemplares, en mi celular y algunos deshojados en donde he resaltado frases únicas.

El libro nunca pasará. Porque la lectura es el objeto de un libro.

Quienes somos fetichistas de los objetos seguiremos revolviendo saldos en librerías del centro o buscaremos esas ediciones artesanales con costuras a la vista. Un trabajo manual que se une a la escritura. Pero otros abrirán su computadora y el libro se deja leer de igual modo. Aún hay esperanzas para el libro.

La Feria Internacional del Libro en Buenos Aires tiene un encanto particular. Los colegios aún priorizan una visita que empuja a tomar contacto físico con el mundo de los libros. Deberíamos aumentar ese contacto con otras propuestas y durante todo el año.

La lectura es un hecho silencioso, privado, pero podemos hacer del libro un hecho social, colectivo.

De qué manera. En muchos instituciones educativas se organizan ferias de libros para los propios alumnos, fomentan el armado de ciclos de lectura, concursos literarios sobre sus problemáticas escolares, sociales, culturales. Generar una participación activa de los alumnos colaborando en la organización de bibliotecas, con sus intereses particulares, en un modo de abrir puertas a la lectura.  

Las grandes editoriales tienen su público, las pequeñas o independientes no lo son sólo por una cuestión de costos, no siempre, hay muchas que optan por crear sus lectores a partir de sus cuidadas producciones literarias.

Los libros se mezclan en la ciudad con esa vieja pasión por los cafés literarios. En cada presentación o reunión en centros culturales, bares, librerías, encontramos más de una propuesta con autores que buscan lectores. En distintos formatos el libro sigue siendo protagonista. No creo tanto en las miradas apocalípticas!.

Se abren nuevos escenarios con nuevos actores. Los Booktobers  o bookstagram son jóvenes que, atrapados por los libros, con el lenguaje más difundido de nuestro siglo, Internet, realizan sus críticas literarias. Algunos por Youtube y otros por Instagram. Este es el panorama actual. Y este año en la #44 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, como en ediciones anteriores, se realizará el  Encuentro Internacional de Booktubers, Convención de Bloggers y Encuentro de Bookstagrammers.

Los libros no desaparecen porque los libros son sus autores y sus lectores. Sólo cambian los modos. Lo importante es que hablemos de libros.

 

Autor: Gabriela Oyola