#Reclamar o No Reclamar, esa es la cuestión



La acción de reclamar sobre situaciones que afectan a lo público implica un compromiso para con lo que es “de todos”, compromiso que no todos estamos asumiendo.

A lo largo del 2016, el Gobierno de la ciudad recibió 266,156 reclamos sobre servicios o prestaciones de orden público.

Según el último padrón electoral, la ciudad cuenta con 2.553.787 habitantes en condiciones de votar. Tomemos ese número como la cantidad de personas que estarían en condiciones de realizar algún tipo de reclamo ante los organismos públicos pertinentes.

La cuenta es absurda, pero vale a los efectos de mostrar el desinterés que muestra el grueso de la población respecto a lo que es “de todos”.

#ElDato en 2016, cada uno de nosotros hizo 0.10 reclamos de orden público. O, lo que sería lo mismo, uno de cada diez de nosotros realizó 1 reclamo en todo el año.

De este modo, con los reclamos pasa algo parecido a lo que hacemos cuando salimos con la certeza que vamos a tomar alcohol y designamos al conductor responsable para que nos devuelva a casa a salvo. En todos los grupos sociales existe “el comprometido”, él que sería nuestro “reclamador responsable”, el que nos  desliga a los restantes del grupo de la responsabilidad de accionar sobre aquello que notamos deficiente y que nos atañe a todos.  Es claro, no? uno, por todos… y así, a la hora de reclamar  lo que nos corresponde, ese reclamo vale por uno aunque represente a diez… y así no sirve… el reclamo no se oye, ni se ve su tenor.

#TransporteyTránsito  es la categoría que se lleva el primer lugar del podio con 51983 reclamos realizados. A pesar de la política de creación de  Metrobus en cuanta avenida con más de 6 metros de ancho exista, si vamos a los números fríos, siete de las quince comunas porteñas colocan esta categoría en el primer lugar. Para las ocho restantes, ocupa del segundo al cuarto lugar en importancia. Es decir, todas las comunas perciben cierto malestar con el estado del transporte y del ordenamiento del tránsito.

El gobierno de la ciudad acusa recibo sobre ésto y continúa con su política más visible, la construcción de carriles exclusivos a los que el nombre “Metrobus” le otorga mayor “pomposidad”. pero,dejando de lado la discusión arquitectónica y dialéctica sobre el metrobus, estamos todos de acuerdo en la necesidad de mejorar el transporte público y acotar los tiempos de traslado. Pero, qué hacemos con la segunda parte de la categoría quese refiere al “tránsito” ? La respuesta, a simple vista, es nada. La creación del Metrobus (o carriles exclusivos), sumado a la prohibición de circular por ciertas zonas de la ciudad en determinados horarios, más la eliminación de espacios de estacionamiento y su reemplazo por macetas y bici sendas, debería desalentar la utilización del automóvil. Sin enbargo, el patentamiento de los okm es record  aun cuando, sacamos el chiche nuevo a la calle, y tardamos una hora para hacer diez cuadras y  al llegar a destino no tenemos dónde dejarlo estacionado. Te acordás de #subtrenmetrocleta?

Autor: baenred